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Quim...terapia

Es una de esas palabras que, en realidad, sin contexto es una palabra más, sin ningún gran chiste fuera de que si la utilizas en scrabble seguramente te dará varios puntos por lo largo de la palabra y por la Q.


Sin embargo, con el contexto social e histórico que tiene, qué palabra tan pesada en el corazón y en el estómago cuando el doctor te dice que tú tratamiento ideal son dosis de quimioterapia. Con todo y que mi doctora es de esas doctoras que te dicen las cosas como son pero al mismo tiempo te ven más allá de un paciente más y te da una tranquilidad bárbara cuando te habla, con todo y eso nada podía prepararme para la palabra Quimioterapia.


Como paciente sin experiencia en enfermedades como el Lúpus o el Cáncer, no te imaginas cosas como que el tratamiento para el Cáncer es también tratamiento para el Lúpus, si a eso también le agregamos que cuando empezó todo mi recorrido con el Lúpus lo primero que hice fue investigar al respecto y en muchos lados aclaran: "El Lúpus no es Cáncer", y a los meses me suguieren Quimioterapia, claro que mi cabeza daba vueltas tratando de entender este tema del Lúpus, el Cáncer, el Parkinson y la Quimioterapia.


Cabe mencionar que hay algunas diferencias entre la Quimioterapia para Lúpus y la Quimioterapia para Cáncer, sobre todo porque el objetivo de ambas es diferente y las dosis no son las mismas (y como digo siempre y seguiré diciendo, para más información sobre estos temas, por favor, consulten con su reumatólogo).


Aún siendo diferente, la quimioterapia, no deja de tener sus efectos secundarios parecidos a los que conocemos en los pacientes con Cáncer: mareos, náuseas, vómito, situaciones estomacales de diverso tipo, energía baja, en mi caso ligera pérdida de cabello, problema de desgaste dental, etc.


A lo anterior, le podemos agregar un desgaste emocional y mental enorme, antes, durante y después.


Debo confesar que 2 noches previas a tener mi quimioterapia, después de lavar una gran parte de la ropa de cama y limpiar la casa porque con la quimio regreso con las defensas más bajas de lo regular y necesito que esté todo muy limpio, estuve llorando intensamente porque vivir todo esto no es algo que quisiera estar viviendo.


Y entran en juego todas las expectativas que cree sobre mi vida hasta las más pequeñas o sobre lo que sí quisiera estar viviendo y cuesta dejarlas ir y sólo vivir.

Y cuesta porque no sólo no estoy viviendo lo que esperaría sino que estoy viviendo una realidad que en mi mente no existía en ningún universo paralelo.


Dicho esto, también quiero expresar que procuro no darle mucha cabida a este tipo de pensamientos automáticos porque pienso que no gano mucho haciéndolo, la vida es lo que es y mejor me concentro en vivirla y reaprender sobre cómo disfrutarla con lo que sí tengo y puedo hacer. Mejor enfoco mi energía en cambiar y mejorar aquello sobre lo que sí tengo injerencia, como mi actitud sobre lo que me pasa.


Claro que hay momentos difíciles pero hasta esos momentos me han enseñado la fortaleza y resiliencia que tengo y eso me ha traído hasta estar en este punto de recuperación.


Hoy me preguntaron varias veces cómo me sentía con respecto a la sesión de quimio que tengo mañana viernes 8 de enero del 2020, y me costó mucho trabajo identificar mi sentir (eso es raro en mí) pero, después de sentirlo mucho, creo que me siento tranquila por el proceso de la quimioterapia en sí pero me genera angustia enfrentarme a los efectos secundarios, con todo y que es mi tercer sesión de quimioterapia.


Y al final lo hago porque entiendo que el beneficio es mayor que el sacrificio y eso puede implicar tener una vida más libre de síntomas y dolor y mejor calidad de vida.


Además de ello, si mi prometido va conmigo, seguramente, será la cita más inesperada y graciosa de su vida (mientras dependa de nosotros dos).


Ya les contaré el durante y el después de la quimioterapia en un paciente con Lúpus 🦋.


Dani G.