google-site-verification=fT9P_U8116Bjoyp_s0vr2TgwRlX3M_-vTCC7MmnYN4w
 

Lupita, Parkin, Dani y Fer: Sobre las relaciones y las enfermedades crónicas (Parte 1)

Cualquiera que leyera el título de esta publicación y que no conociera el blog pensaría que esto se trata de una complicada relación de 4. Si bien no es precisamente así, Lupita y Parkin, mis acompañantes de por vida, han cambiado la vida de Fer, quien es mi esposo, y la mía.


Fer y yo nos conocimos hace 10 años y desde entonces hemos sido grandes cómplices, los mejores amigos, el amor de nuestras vidas, y en diversas ocasiones, el motivo de molestia el uno del otro; humanos al final del día.


Nuestra relación ha pasado por altas y bajas, como todas las relaciones, y hemos aprendido mucho de nosotros como personas y como pareja a lo largo de esas experiencias de vida.


Cuando perdimos a nuestro primer bebé, ambos nos sentíamos que nos faltaba el aire, ambos sentíamos que nos faltaba una parte de nosotros y ambos sentíamos la necesidad de reconfortar al otro por la ausencia que estábamos experimentando. Eventualmente, nos levantamos con más fuerza y amor del que ya sentíamos y no fue por arte de magia, requirió de mucho esfuerzo y dedicación a nuestra relación para salir adelante.


Después vino Lupita Parkin, ella sí que nos dio una revolcada de vida a los dos. Ha sido 1 año y medio de que nuestra relación se ha adaptado y transformado de diferentes maneras, según la necesidad de cada día.


En muchas ocasiones no tenemos idea de lo que estamos haciendo, en otras nos sentimos confiados, pero puedo decir con seguridad que nuestra relación, sobre todo ahora con Lupita Parkin, ha tenido ciertas características:


Comunicación

Creo que es la característica y reto más importante en nuestra relación. Desde el día que me diagnosticaron hasta la fecha hemos pasado por momentos difíciles en los que la comunicación ha jugado un papel muy importante. Hay situaciones de la vida cotidiana que previo al diagnóstico y sin saber qué era lo que sucedía, Fer podía interpretárlas como "Dani siendo floja o chiple (consentida)" y como consecuencia de ello, generar un sentimiento de falta de apoyo en mí.

Ejemplo de ello es cuando le pedía a Fer abrirme los frascos o botellas de agua y al él abrirlos, evidentemente, eran muy fáciles de abrir. Lo que ni él ni yo sabíamos era que el Parkinson genera una sensación de pérdida de la fuerza, que en realidad es una pérdida del tono muscular.


Fer se ha aprendido a comunicar, en casos como cuando la situación lo desborda. En un inicio, Él sentía que tenía que cargar con el peso completo de lo que estábamos viviendo, sin poder desahogarse conmigo para no ir a hacerme sentir "peor" de lo que ya me podía estar sintiendo. Con el paso de los meses, pláticas diarias, terapia de pareja, entre otras cosas, entendimos que así como había pasado con otras experiencias de vida, ésta la teníamos que manejar como el equipo que somos, pedirle apoyo explícito al otro cuando es necesario y sobre todo confiar, el uno en el otro, en que tenemos la capacidad de manejar nuestras emociones lo mejor posible, sea lo que sea que se venga.


Empatía

Sentir empatía por el otro significa ponerse sus zapatos. Es poder imaginar lo que el otro está sintiendo y pensando. Es ponerte en el lugar de la otra persona y ver el mundo a través de sus ojos. Empatía es "siento tu dolor".


Es que te importe tanto el bienestar de tu pareja como te importa tu bienestar.


Tiene todo que ver con el punto anterior de la comunicación, pues implica escuchar y platicar lo suficiente con tu pareja como para poder entender qué lo hace feliz, qué lo pone triste, cómo reacciona ante diferentes emociones, sus gustos y disgustos, qué le gusta y qué no de ti, etc...


A lo largo de estos meses, tanto Fer como yo, hemos estado documentándonos sobre lo que es el Lúpus y el Parkinson de Inicio Temprano. Esto ha permitido que yo pueda explicarle a Fer mucho de lo que siento (síntomas) con palabras más claras y concretas y, esto a su vez, lo lleva a entender y sentir más lo que estoy viviendo.


Algo que reconozco me encanta que Fer haga es que escucha sin juzgar, él no está tratando de arreglar lo que siento o pienso como si estuviera mal, él me deja sentir y pensar lo que siento y pienso y hace más preguntas para indagar más y entender mejor lo que me está pasando. Además, es de mucha ayuda que "valide" mi sentir con frases como "Claro que te sientas así..." o "Cómo podrías no sentirte así...".


Junto con lo anterior, ha sido importante que yo entienda que no porque él alcance a comprender por qué me siento como me siento significa que él deja de sentir o entender la vida de forma diferente a mí. Él sigue siendo una persona independiente de mí. Ejemplo de ello es que cuando le explico el dolor que, en ocasiones, puedo sentir en mis rodillas, y le doy ejemplos de cómo se siente, él logra entender mi sentir, sin embargo, no es algo que haya vivido en carne propia y por ende, su perspectiva de lo que pudiera ser mi dolor es diferente a mi perspectiva.


A diferencia de Fer, yo tengo que hacer ejercicios más concientes para sentir más empatía por él cuando se trata de enfermedades o cuando le duele algo. Esto porque puedo menospreciar su sentir pensando que no es nada a comparación de lo que son los síntomas que puedo tener por el Lúpus. Y cuando esto me sucede, tengo que recordarme que su experiencia de vida es diferente a la mía y que cuando se trata de sentirse enfermo, es importante escuchar y ponerse en los zapatos del otro para apoyarlo como tu pareja lo necesite.