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Embarazo de Alto Riesgo

Actualizado: 24 mar

Un viaje esperanzador


Desde hace 5 años, he estado en una lucha interna, emocional, mental y física, sobre el hecho de querer tener un bebé. Y es que después de pasar por un aborto espontáneo, un diagnóstico de Lúpus, un diagnóstico de Parkinson y una infinidad de tratamientos médicos, la decisión de pasar por un embarazo y el riesgo que implica es algo a considerarse desde todos los ángulos.


El embarazo con Lúpus siempre es de alto riesgo

Independientemente de si el Lúpus está o no en remisión, los embarazos en pacientes con Lúpus son considerados de alto riesgo tanto para la mamá como para el bebé, esto no significa que no podamos tener embarazos exitosos con los cuidados necesarios.

Con esto en mente la decisión de tener un bebé ha sido de las más complicadas que hemos tomado mi esposo y yo.


Pensamientos como:

¿Qué tal si volvemos a perder otro bebé?

No se si podré manejar la culpa de que mi cuerpo ataque a mi bebé en el proceso

¿Qué tal que todos los medicamentos que he tomado afectan a mi bebé?

¿Qué tal que mi bebé desarrolla Lúpus?

¿Y si hereda el Parkinson?


Puedo contarles que mi esposo y yo hablamos sobre muchos escenarios y opciones, entre ellos la posibilidad de no poder tener hijos biológicos, tener un bebé a través de la adopción o vivir una vida de pareja por siempre. También hemos dialogado sobre qué decisiones tomar si algo sucede en proceso de parto. Y con esto no es que creamos que algo va a salir mal, es simple y sencillamente que hemos aprendido que ante la incertidumbre que conlleva una enfermedad como el Lúpus, a nosotros nos funciona estar preparados para lo que podamos prevenir.


La esperanza de que mi Lúpus estaba en prácticamente en remisión, mi Parkinson controlado y nuestras vidas en el mejor momento que habíamos tenido en algunos años, nos permitió decidir que queríamos intentar quedar embarazados.


Finalmente sucedió.


El momento en que supimos que estábamos embarazados fue uno de los más emocionantes y felices que habíamos vivido en mucho tiempo. Era lo que mi corazón más deseaba y al mismo tiempo el miedo y la preocupación me inundaban.


Debo decir que durante los primero 3 meses del embarazo me sentía desconectada de mi bebé, aunque, a la vez me aseguraba de mantenerlo lo mejor posible, no me permitía hablarle o emocionarme cuando escuchaba su corazón en los ultrasonidos. La felicidad de mi esposo no empataba con la mía, sentía que constantemente me estaba preparando para lo peor.


En el segundo mes uno de nuestros miedos empezaba a hacerse realidad, en el ultrasonido vimos un hematoma a un lado de donde se estaba formando nuestro bebé y todos los días por 1 mes y medio yo temía volver a vivir la experiencia de nuestro primer embarazo. Simultáneamente, terminé hospitalizada porque una infección de vías urinarias se había convertido en una de riñón y eso ponía en peligro a bebé y a mí.


Así que mis emociones estaban a flor de piel, sentía mucha deseseperanza, aún y cuando continuaba luchando por mantener a mi bebé a salvo, mi mente no me dejaba descansar ni un momento y sólo imaginaba el peor escenario, era como si me ahogara.


Afortunadamente, mi reumatóloga y mi ginecólogo son excelentes médicos y, así como estuvieron al pendiente de mi estado físico, se percataron de que mi estado mental estaba deteriorado y trabajaron en equipo para llegar a la mejor sugerencia para atender esta parte también. Así fue como llegue con mi psiquiatra, con el cual llevo un tratamiento para balancear químicamente lo que mi cerebro y sistema nervioso requieren y, a la par busqué atención psicológica.


Y debo decir que es una diferencia abismal, volví a la vida y lo mejor es que logré conectar con mi bebé y aunque, hay situaciones que me preocupan, la preocupación no es lo que impera en mi estado de ánimo y esto me ha permitido disfrutar mi embarazo como quería que fuera.


Actualmente, mi embarazo ha progresado de manera ideal, mi bebé esta desarrollándose de la mejor forma y estamos planeando los siguientes meses llenos de esperanza y felicidad por la llegada de nuestro pequeño.


¿Qué he aprendido a lo largo de este viaje?


Todos los recorridos son únicos y muy personales, lo que a mí me ha tocado vivir durante el embarazo, no será lo mismo que a otra persona con las mismas enfermedades le tocará vivir. Es decir, lo que a mí me ha funcionado y el tratamiento que he llevado, es único para mi caso. Por ello es importante tener un equipo de doctores en los cuales podamos confiar en todo el camino.


Hagamos todas las preguntas de las dudas que tenemos, por muy simples o sin sentido que parezcan, a nuestro equipo de doctores y así entender todos los riesgos que podemos correr y las mejores opciones para evitar o sobrellevar dichos riesgos y así tomar la mejor decisión para nuestra situación en particular.


Expresemos nuestros miedos y emociones y apoyémonos en esas personas que sabemos podemos confiar y que usualmente tienen nuestra espalda en momentos buenos y malos. Siempre es alentador tener una red de apoyo que nos escuche y en la que precisamente, nos podamos apoyar.





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